¡Una lista de pendientes...de terror!
¿Te asustan los libros? A mi me asusta la cantidad de literatura que se me acumuló para leer...y sigo sumando. Te cuento qué ando leyendo ahora y qué tengo pensado leer en los últimos meses de 2025...
Hola, mi querido lector. Llegamos a noviembre.
Cuando arranqué a escribir este post todavía estábamos en octubre, y siento que —como en todas las temporadas de terror— no le saqué el jugo suficiente a la creación de contenido.
Pero como ya te habrás dado cuenta, en este Substack la temporada de terror es casi todo el año…
👁️ En qué ando ahora…
Estoy a la mitad de dos libros y con algunas cosas en mi vida personal que me han quitado tiempo para leer…
pero me han hecho bastante más feliz, así que se lo perdonamos.
Sobre héroes y tumbas — Ernesto Sábato
Las ganas de leer este libro me entraron cuando lo mencionó Mariana Enriquez en un seminario que tomé con ella en julio.
Según Mariana, la caída de los Vidal Olmos contaba como relato gótico en sí mismo. Me llamó la atención esa forma de describirlo.
Después simplemente se dio que pude encontrar a alguien que la leyera conmigo en paralelo y pudiéramos ir comentando (experiencia que recomiendo muchísimo).
Esa persona ya la terminó y yo todavía no, pero estoy en el Informe sobre Ciegos, así que, si todo viene a ritmo, la próxima semana o la otra podría estar terminando el libro y trayendo alguna que otra reseña.
Tengo también algunas reseñas atrasadas que jamás escribí… así que ya me voy a poner con eso también.
Wow. Mucho movimiento, y así, como si nada, ya estamos en noviembre.
El fin de la historia — Liliana Hecker
Este libro me lo prestó un amigo. Voy por la mitad porque es pesado: se me hace difícil leer de corrido libros que tengan que ver con la memoria.
Cuenta la historia de una mujer que busca saber la verdad sobre lo que ocurrió con su amiga Leonora, desaparecida durante la dictadura militar. Se entrelazan el relato “real” de lo que ocurrió con ella y la reconstrucción que hace su amiga.
Hay mucho cambio de narrador entre un relato y otro, y a veces se me hace difícil seguir la lógica del libro.
En cualquier caso, elegí dos lecturas densas en simultáneo, y aunque las estoy disfrutando, mi cabeza ya está pidiendo clemencia.
🔮 En qué quiero andar más adelante…
La idea es cerrar el año terminando la cantidad insana de libros físicos que compré. No creo que sea humanamente posible leer 7 libros en dos meses, no te voy a mentir. Pero por lo menos sé que por acá viene enero y febrero de 2026.
Y acá hay un poquito de todo, vení que te cuento:
Archipiélago — Mariana Enriquez
Este es un libro sobre escribir. Hace un tiempo (largo) me regalaron Mientras escribo, de Stephen King, y me gustó bastante conocer la perspectiva del proceso creativo de uno de los autores más prolíficos de esta época.
Pero como King ya no me identifica tanto —aunque quizás más adelante visite alguno de sus libros de nuevo, como quien vuelve con ex tóxico— prefiero escuchar lo que tiene para decir Mariana Enriquez sobre escribir terror.
En julio tomé un taller con Mariana y, de hecho, ella revisó uno de mis textos. Durante unas semanas me sentí completamente omnipotente.
Eso me impulsó a terminar la novela que había empezado a escribir.
Sí. Terminé de escribir una novela.
Te dije que habían pasado cosas.
Ahora estoy en etapa de edición y después… cruzar los dedos para ver si puedo publicar.
No te lo esperabas, ¿eh? Mucho menos encontrarte con esto camuflado acá.
(¿Quién lee hasta acá de cualquier modo?)
El ojo de Goliat — Diego Muzzio
Este y el siguiente son lo que yo llamo “libros que llegaron a mí de forma completamente arbitraria”.
El libro que quería comprar era La cinta Duncan, de Todd Keisling. Lo compré, de hecho.
Al día siguiente me escriben las chicas de la librería (Hell House Books, no me pagan por nombrarlas pero las amo y por eso las nombro igual) para decirme que hubo un error de stock y que ya no les quedaban ejemplares.
Así que me ofrecieron elegir entre algunos títulos, y este fue el que más me convenció. Principalmente porque este año leí mucho latinoamericano y quería leer a un argentino que no conocía.
“El encuentro entre un psiquiatra y un paciente que ha enloquecido mientras inspeccionaba un faro en el Atlántico Sur.
En ese vínculo violento y cruel, se difuminarán las fronteras entre la cordura y la locura, entre el bien y el mal.”
Suena lo suficientemente interesante como para darle una oportunidad.
Te di ojos y miraste las tinieblas — Irene Solà
Una de mis mejores amigas se mudó a Neuquén y este libro no se lo quiso llevar con ella. Le había llamado la atención el título, pero no reparó en que podía ser un toque… perturbador.
Y sí, Juli, mirá cómo se llama.
Es una novela corta de una autora catalana.
No termino de entender del todo la sinopsis, pero eso me llama aún más la atención:
una casa, varias mujeres con alguna peculiaridad, una fiesta que se prepara.
Por lo que leí en comentarios, es una lectura compleja.
Será interesante cerrar el año leyendo mujeres que escriben cosas raras, para variar.
Horror Movie — Paul Tremblay
Leí Una cabeza llena de fantasmas y fue la última reseña que publiqué acá.
Eso me llevó a querer leer más de Tremblay. Es difícil para mí encontrar autores de terror que me llamen la atención (muchos son pedantes, machistas… o Grady Hendrix).
Segunda oportunidad para Tremblay, que salió bastante airoso de la última lectura.
Y además, este pertenece al subgénero “película maldita”, que quería leer cuando busqué La cinta Duncan. Todo se conecta.
La principal razón para leer este es que lo compré en inglés, y cada tanto me gusta practicar el idioma con algo que realmente disfrute.
Pájaros en la boca — Samanta Schweblin
Volvemos a lo básico.
Y para mí lo básico son autoras argentinas con mucho que decir y una pluma completamente perturbada.
Ya leí a Bazterrica, ya leí a Enriquez, y no puedo creer que todavía no haya leído a Schweblin.
La idea es empezar por acá y seguir después con El buen mal.
Aunque, siendo honesta, con todo lo que tengo para leer ahora… es medio imposible planificar tanto.
Mi esposa y yo compramos un rancho — Matt & Harrison Query
Este es el tipo de libro que no promete absolutamente nada más que entretener, y me parece perfecto para bajar el tono después de Schweblin.
La historia es la típica: familia se muda a una casa de ensueño, los vecinos les advierten que está embrujada, ellos no hacen caso… y, efectivamente, está embrujadísima.
No espero grandes cosas, pero sí pasarla bien.
El reloj de sol — Shirley Jackson
Y para cerrar esta lista, volvemos a los clásicos.
La última casa embrujada del año tenía que ser de la maestra de las casas embrujadas.
Un poco para equilibrar agua y aceite con el libro anterior, y para recordarme por qué sigo amando este género.
¿Pueden creer que todavía no leí Libros de sangre, de Clive Barker?
Ese será, probablemente, el primer paso para proyectar un “por qué tenés que leer clásicos” el año que viene.
✨ ¡Nos vemos en las próximas páginas!
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